A fines de la primavera del año 30 después de Cristo, cincuenta días después de su resurrección, en el día de Pentecostés, mientras los discípulos estaban congregados en oración y alabando a Dios...
"...de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas,según el Espíritu les daba que hablasen."
(Hechos 2:2-4 RVR60)... [continuar]